AINARA NUTRICION, FACTORES LIMITANTES Y RIESGOS MEDICO-NUTRICINALES EN ALTA MONTAÑA

 

FACTORES LIMITANTES Y RIESGOS MEDICO-NUTRICINALES EN ALTA MONTAÑA

–         Deshidratación

–         Hiponatremia

–         Necesidades energético-nutricionales

–         Cambios hormonales

–         Disminución del apetito

–         Pérdida de masa corporal

–         Mal agudo de montaña (MAM)

La deshidratación suele ser muy frecuente en grandes alturas, siendo el mayor factor limitante para los alpinistas.  Una perdida excesiva de agua y sales, causa alteraciones electrolíticas y de mala termorregulación, las cuales pueden dar lugar a fallos musculares en los descensos y en caso de que se tarde más en la ascensión, hay mayor peligro de congelaciones debido al frío intenso ( habitualmente por debajo de los  -20ºC) en montañas superiores a 4.500m.

Es habitual encontrar casos de hiponatremia, al intentar beber muchos líquidos, sin contener minerales. En resumen, tanto un déficit como un exceso de agua (si no está mineralizada) pueden limitar la salud del alpinista y su rendimiento.

Las necesidades energético- nutricionales aumentan considerablemente debido  a la hipoxia (estado deficitario de O2), el frío intenso, y la actividad física elevada. Cuanto mayor sea la altitud, mayor será el esfuerzo.

Realizar ejercicio en condiciones de hipoxia, provoca en el organismo un mayor uso de glucosa como substrato energético produciendo un aumento de la producción de ácido láctico (sustancia resultante de la descomposición del azúcar cuando no hay oxígeno), perdiendo la capacidad de regulación acido-base en sangre, sobre todo después de una aclimatación en altura ( 3-7 días por encima de 3.000m). Esto hace que las vías se limiten exclusivamente a las vías aeróbicas y por tanto no produciendo tanto lactato.

Debido a cambio hormonales (hormona T3, GH, cortisol, adrenalina y noradrenalina aumentados) y disminución del apetito provocado por el estímulo de altitud o por las pocas fuentes energéticas,  se induce una mayor pérdida de masa corporal y grasa.

Se da un desequilibrio oxidativo asociado a grandes alturas que unido a otra serie de factores aumentan las posibilidades de que el sistema inmunitario se deprima.

Por otra parte otro riesgo medico sería el Mal Agudo de Montaña (MAM) es la que más problemas suele dar a las personas poco experimentadas, habitualmente por encima de los 4.000m.

Esta patología suele estar caracterizada por provocar;

–         Cefaleas

–         Anorexia

–         Insomnio

–         Apatía

–         Sensación de fatiga

–         Molestias digestivas

–         Mareos y vértigo.

Los síntomas suelen aparecer durante las 6-10 horas de ascensión, y presentan un pico en el segundo o tercer día de estancia.

El riesgo de padecerlo depende de:

–         La altura a la que se asciende

–         La velocidad de ascensión

–         Anteriores exposiciones a grandes alturas

–         Susceptibilidad individual, siendo mayor la prevalencia en personas que viven por debajo de los 500m.

Si no se controla puede derivar en:

–         Edema pulmonar

–         Edema cerebral

–         Riesgo de muerte

En esta peligrosa situación el alpinista no es consciente, esta desorientado y no coordina adecuadamente, llevándolo a provocar cualquier fallo que provoque un accidente grave.

 

Fuentes: Aritz Urdampilleta. Nutrición aplicada y estrategias ergonutricionales  para las expediciones a altas montañas. En: Aritz Urdampilleta, Juame Gimenez, Enrique Roche. Planificación Nutricional y Deportiva Personalizada. España: 2015. p. 193-210.