Joseba Elorrieta

Con 50 años cumplidos ser guarda del refugio de Gorbea es un proyecto muy ilusionante para mi. Hace ya 40 años que fui a Gorbea por primera vez. Fue una prima quién tuvo la culpa, ella subía al refugio de Iondokorta con su cuadrilla y me llevó con ella. Subimos el viernes por la tarde y el sábado me quiso subir a la cruz, recuerdo que llegamos a la fuente de Egiriñau y cuando me indicó la cuesta que teníamos que subir para llegar a la cruz dije que mejor otro día. Y allí me quedé, mi intento a una cima fue mi primera retirada.

A partir de esta primera salida (al menos la primera que recuerdo) me he retirado de más, montes de los que he subido, para aprender a levantarse lo mejor quizá es caerse mucho, y en eso hemos pasado los últimos 40 años. Después vinieron los fines de semana en Gorbea, primero con la cuadrilla de mi hermano mayor y más tarde con mi propia cuadrilla, ir a Zeanuri en autobús, patear la carretera hasta Lanbreabe y desde la central por el tubo de la presa hasta el refugio del Basconia en Iondokorta. Casualidades de la vida, mi aitite trabajo para Mendizabal en la construcción de la presa.

En estos años Yoli y yo nos conocimos (allá por el 80) y empezó nuestro viaje por las montañas, Pirineos, Picos, después en el 89 Perú. Y así llegamos al 93 y nos fuimos a Nepal, donde repetimos en el 95 y el 98. En la primera década de este siglo hemos hecho otro tipo de actividades. Tener un hijo ha sido todo un descubrimiento. Al principio otra vez Gorbea y el refugio de Iondokorta, redescubrí el bosque, los valles. Después de 20 años de cordada de dos de repente en cordada de tres, otros objetivos, formas, ritmos, paisajes, todo un mundo nuevo.

Y ahora aquí estamos, después de recorrer el mundo que hemos podido, volvemos a Gorbea con la ilusión de regentar un refugio de montaña, en un enclave de ensueño y ofrecer todo lo aprendido en estos años. Espero que nos veamos y pasamos buenos ratos de tertulia frente al fuego o bajo el cielo de Arraba, según mande la meteo.